Justo hoy, en el instante en el que cambiaba de habitación una vez más, otra mudanza más, cuantas veces he metido mi vida en cajas y en maletas las ropa?, ya cuantas veces he cambiado mi cama de lugar? Han sido tantas que en ocasiones prefiero dejar todo como esta, sin sacar nada de las maletas porque sé que quizás mañana comience otra vez a vagar.
Así es, fue justo esta última que, al cambiar de lugar el ropero viejo, aquel que ahora solo tiene puertas que no cierran y un espejo manchado, único testigo de las noches y celador de mis secretos, hoy tuvo que hablar y escupir todas esas mentiras que guardaba en su interior, todas aquellas falsas promesas que se encerraban en los recuerdos y las cartas que guardaba en su interior.
Porque fue al instante de cambiarlo de lugar que la puerta se abrió y se vaciaron al suelo tantos papeles, algunos dibujos, pequeños detalles y algunos “Te Amo” que me pregunto que tan ciertos fueron.
Con la cama llena de ropa, con las puertas abiertas, con el suelo tapizado de papel, y mis paredes aún oliendo a pintura fresca, tome algunos de esos trozos de recuerdo y los comencé a leer.
Es curioso como alguien puede ser tan ingenuo, escribir sin preocupaciones y sin sentido, sin pensar siquiera en la responsabilidad que significa prometerle a otra persona que siempre estaría ahí, crueles mentiras pues volteo a todos lados, a la ventana, incluso a mi agenda telefónica y redes sociales y de ti que escribiste esas palabras no sé donde estés ahora, y si son las mismas que has de decirle ahora a la persona que cuida tu sueño como alguna vez me tuviste a mí.
Corazones de colores, con iniciales en el centro, tu nombre y el mío, se suponía entonces que estarían grabados en papel, que cada vez que lo abriera sabría que es una marca que me diste para recordarte, pero no fue así, porque aquella hoja fue hasta ahora que la volví a ver, porque fue necesario un garabato para unir con palabras lo que obviamente no logramos con acciones ni sentimientos.
Discos que al probarlos se notan rayados por el polvo debido paso del tiempo, que reproducen canciones que difícilmente puedo reconocer, que suponían que al ser escuchadas tú me pensarías, entonces no tengo idea del porque los que tengo yo, debiste habértelos quedado para no olvidarme en cada nota de esa canción que ahora apenas si puedo recordar.
Objetos como piedras, envolturas, rosas, todo ello guardaba tras una pequeña puerta, pues las piedras siguen siendo rocas, ya sean aquí o en río aquel que recorrimos, las envolturas hace tanto que perdieron su propósito y peor aún, he olvidado que cosas traían en su interior, y las rosas están tan secas que tocarlas para levantarlas las vuelve frágiles y polvo. Cuenta me doy que a donde valla siempre habrá algo que recoger pero no por ello debo hacer pesada mi mochila, que lo importante es conservar lo que traía dentro y no el plástico que lo cubría, y que las flores requieres agua, sol, tierra, y no ser cortadas para regalo.
Mi habitación sigue en caos, no tengo idea de cómo comenzar a ordenar, curioso que cuando termine, la habitación se verá más grande, pero más fría porque todo estará colocado en su lugar.
Quizás, deba iniciar por hacer espacio detrás de esa puerta y deba tirar esta alfombra de memorias, con diferentes nombres en las firmas al final de cada hoja, dejar que pensar en sonrisas, en miradas, en voces, de quienes se fueron, de quienes prometieron tanto, de quienes no tuvieron palabra, de quienes jugaron por un instante creí podríamos tener un futuro.
Supongo que por eso, mi ropero tiró todo esto al suelo, que la oxidada cerradura se abrió como cuando nueva y dejo caer años de ilusiones, de tristezas, de hubieras, de probabilidades, de todo excepto realidades.
Quiero pensar que al terminar y despertar mañana, sabré como responder que en una noche mis recuerdos se volvieron simplemente basura y ya no estarán más.
Así que, adiós a quienes me han borrado de la misma forma, a quienes me han olvidado y a quienes les prometí tanto y estoy aquí, también dejando al pasado donde debe estar y caminando a donde pretendo llegar.